La evolución del arte

El arte no es algo inamovible, evoluciona, se adapta y cambia. Y no solo por los gustos de cada momento, sino porque las propias herramientas evolucionan. Al fin y al cabo, el arte se relaciona estrechamente con todos los aspectos de la vida, nos fijemos en ello o no. Y la era digital ha supuesto toda una revolución en lo que al concepto artístico se refiere, también en los soportes y los medios que utiliza.

Lo vemos en las ciudades, pero muchas veces pasamos de largo sin apreciar más allá de los destellos o de la intensidad de luces y colores. Pero en las pantallas hay arte. Y no hablamos solo de obras que puedan estar expuestas en museos de arte moderno o en exposiciones virtuales. No. Tampoco nos referimos solo a los espectáculos visuales que de vez en cuando se organizan en las ciudades con motivo de un evento especial.

La propia ciudad se ha convertido en un excelente soporte para el arte urbano, para el que utiliza esas enormes pantallas que proyectan imágenes fabulosas o juegos de luces que llaman la atención y atrapan. Un videowall como los que ya adornan muchos edificios es una verdadera obra de arte en la que entran en juego infinidad de aspectos, desde los más tradicionales de colores y perspectivas a otros mucho más profundos que juegan con la percepción que de ellos siente cada persona.

El artista que utiliza las pantallas para expresarse necesita creatividad, imaginación, pero también buenos conocimientos técnicos y mucha psicología para que su obra genere el impacto que busca. Por eso el arte que se sirve de pantallas es mucho más complicado que otras expresiones artísticas más “estáticas”.

Y los resultados están ahí, a la vista muchas veces de todo el mundo. Fachadas insulsas que de repente son todo un derroche de vida, de color y de movimiento. Arte que cambia la percepción del urbanismo, de la ciudad. Arte también efímero, pero arte, al fin y al cabo.