Las proyecciones urbanas como soporte artístico y espacio de interacción

Los diversos festivales e iniciativas artísticas que utilizan como soporte la proyección en fachadas no hacen sino validar la vigencia del urban screen. Quienes apostaron por este formato, en los albores de este siglo, lo hicieron convencidos de las infinitas posibilidades que ofrece el espacio público como ámbito para la creación e intercambio cultural.

Por sus características, el urban screen apunta al fortalecimiento de una economía local y la formación de la esfera pública, y dada su naturaleza digital permite la fusión de lo virtual con el emplazamiento urbano.

Indudable fue el apoyo que significó Connecting Cities Network, plataforma de investigación iniciada por Susa Pop, de Public Art Lab, que contó con el financiamiento del Programa de la Unión Europea, Europa Creativa. Entre 2012 y 2016, Connecting Cities construyó una infraestructura conectada de fachadas, pantallas urbanas y sitios de proyección para circular contenidos artísticos y sociales. La propuesta contrapuso el uso comercial de estos medios urbanos, con sus posibilidades de erigirse en plataformas para el intercambio entre ciudadanos, tanto dentro de la ciudad como entre distintas urbes.

El proyectó logró establecer una red mundial de 45 ciudades e instituciones que exploraron el potencial comunicativo de los medios urbanos. La lista de países participantes cubrió buena parte de Europa, Asia, Oceanía y América.

Las grandes metrópolis compartieron la experiencia con pequeñas localidades, en lugares tan remotos como Kuala Lumpur. Poco importaron el despliegue técnico y las instalaciones eléctricas con las que cada población contara, fue el entusiasmo y la activa participación de instituciones y autoridades locales los que determinaron la participación.

Aunque la mayoría de las ciudades pertenecen al marco europeo, destacando el protagonismo de Alemania, que desplegó la actividad en siete ciudades (Ruhr, Saarbrücken, Dortmund, Dessau, Berlin, Jena y Frankfurt), la República Popular China le siguió el paso, con seis localidades participantes (Shenzen, Quanzhou, Wuhan, Guangzhou, Beijing y Hong Kong).

De América participaron sólo cuatro países, con igual número de ciudades: Bogotá, Sao Paulo, Nueva York y Montreal. España estuvo representado por las intervenciones en Madrid y Zaragoza, en tanto que Sidney y Melbourne llevaron la experiencia a Australia. Llama la atención que Japón, considerada la meca de la electrónica sólo contara con una ciudad participante, Sapporo. Completan el listado: Schengen, Utrecht, Venecia, Riga, Viena, York, Zagreb, Pula, Helsinki, Bruselas, Bangkok, Estambul, Marsella, Moscú, Londres, Liverpool, Linz y Aarhus.

Tres líneas curatoriales, fundamentadas en tres visiones distintas de las ciudades, guiaron este ejercicio:

– La ciudad en red: investigó las nuevas formas de conexión y favoreció el intercambio translocal, conectando en tiempo real las ciudades y transponiendo las fronteras físicas.

– La ciudad participativa: exploró las posibilidades de los medios urbanos como plataformas de colaboración entre los ciudadanos y los centros de toma de decisiones.

– La ciudad In / Visible: abordó el cuestionado tema de la vigilancia en red y planteó una discusión sobre el modelo de la ‘ciudad inteligente’.

Concluido el período de intervenciones urbanas, Connecting Cities mantuvo sus líneas de investigación, y el pasado mes de febrero celebró en Sao Paulo la Academia Urban Media Art. Este programa de cuatro días convocó a artistas, curadores, arquitectos, VJs, cineastas, músicos, estudiantes, teóricos y público interesado, a examinar las perspectivas del arte en los medios urbanos en el contexto de la ciudad.

En Sao Paulo, considerada una ciudad de utopías contradictorias, que determinaron el rápido desarrollo vertical y horizontal de la urbe, conviven dos esencias que generalmente son opuestas: el corazón de la economía y la política, con el semillero de expresiones artísticas y culturales.

El artista franco más universal del arte urbano: Invader

Aunque los artistas callejeros no sean tan reconocidos mediáticamente como la gran mayoría de los creadores de las formas más clásicas y aceptadas de arte, existe un artista originario de Francia que ha logrado obtener un enorme prestigio a pesar de la clandestinidad y misterio que rodea al arte urbano. Este artista se dio a conocer desde sus inicios con el nombre “Invader”, palabra inglesa que en español significa “Invadir” y que es lo que ha realizado este creador con el pasar de los años, ya que gracias a su excelente talento ha plasmado sus obras en paredes, fachadas, plazas alrededor del mundo.

Ante todo, es relevante conocer un breve resumen sobre la vida y los inicios de este importante exponente galo del arte urbano. Este artista nació en Francia en el año de 1969 y se evidencia en sus creaciones la importante influencia que tuvo la cultura de los años setenta y ochenta donde se presentaron los primeros prototipos de videojuegos, los cuales presentaban gráficos sumamente básicos basados en pixeles de 8 bits, el cual es el estilo de “Invader” quien se caracteriza por la pixelizacion de imágenes, figuras y patrones. En contraste con el anonimato sobre su verdadero nombre y su vida personal, el arte de este artista se presenta en localizaciones visibles para todas las personas que visiten cualquiera de las 76 ciudades a nivel mundial donde se encuentran obras de este poderoso artista urbano

En cuanto a la información relacionada con la vida de este artista, sabemos que el mismo se graduó en la escuela de bellas artes parisina y aunque muchos indican que su seudónimo “Invader” proviene del deseo del artista por lograr que el arte urbano trascendiera más allá del estigma de ser una práctica ominosa, algunos señalan que dicho nombre probablemente esté relacionado con uno de los videojuegos más famosos de los años 80, el popular Space Invaders. Los afortunados que han tenido la oportunidad de disfrutar de las obras de este artista callejero quedan gratamente satisfecho con el espectáculo visual que supone la presencia de estos mosaicos en el ambiente rural, en este sentido, vale la pena mencionar la opinión de José quien labora como fontanero en Fontaneros y que recientemente se topó con una de las creaciones de “Invader” y aseguro que es una de las mejores expresiones artísticas urbanas que ha tenido la oportunidad de admirar.

Por lo general se relaciona a “Invader” con el estilo pixel de su arte, sin embargo, se debe destacar que este artista francés es uno de los máximos exponentes del rubickcubismo. Esta innovadora forma de expresión que “Invader” ha ejecutado desde el año 2004 consiste en la formación de imágenes con la utilización de cubos de rubik perfectamente sincronizados para generar la figura deseada. Para conocer el patrón o disposición de los cubos “Invader” utiliza un programa informático que se encarga de hacer los cálculos precisos para luego fijar cada cubo en la posición ideal sobre una base de madera o plástico. El ingenio de “Invader” no se detiene y es muy probable que en los próximos años continuemos presenciando nuevas formas de expresión de este aclamado artista urbano.