Inclusión del Urban Screens

Los tiempos cambian y la configuración de las ciudades y de los espacios públicos va poco a poco adaptándose a tantas inflexiones, como deja de manifiesto la inclusión del Urban Screens en la vida diaria de los ciudadanos. Los inventos están a la orden del día y las nuevas tecnologías parecen haberse apoderado de todo cuanto nos rodea.

Si hablamos de Urban Screens, debemos ser cautos e ir a los orígenes de esta manifestación, que no es sólo artística o publicitaria, sino musical, teatral, arquitectónica, cultural, virtual o multimedia.

Ya desde hace bastantes décadas, la cultura del Urban Screens había vivido una especie de preludio en ciudades como Nueva York o Tokio. Para el recuerdo queda aquella maravillosa película dirigida por Sofía Coppola, ‘Lost in Translation’, donde las pantallas luminosas y los múltiples mensajes e informaciones acompañan a los paseantes de Tokio y, en este caso, a los personajes interpretados por Bill Murray y Scarlett Johansson. También la mítica avenida de Broadway en Nueva York, situada junto a la archiconocida Quinta Avenida, ha podido hacer gala durante décadas de una impactante y bella antesala de lo que en estos días conocemos como Urban Streets.

No obstante, el Urban Screen es una nueva idea de visión. Este concepto abarca las pantallas que encontramos en las ciudades que son LED, LCD o plasmas de dimensiones considerables. El Urban Screens suele oscilar entre el pragmatismo más frío y el arte más emotivo, que se produce cuando los colores se combinan de forma armónica y dan lugar a un efecto visual que logra conmover a quien lo contempla. Por tanto, al referirnos a estas pantallas, debemos tener en cuenta su componente artístico y estético, pero también su componente funcional y práctico, ya que a veces el arte queda en un segundo plano y cede el protagonismo a un determinado mensaje o a una promoción concreta.